Campaña histórica en Ribera del Duero con 123 millones de kilos de uva recogidos

Los primeros vinos elaborados con la uva de esta cosecha presentan una intensa carga aromática, frescura y buena estructura

La vendimia en Ribera del Duero ha llegado a su fin, con la entrada de los últimos kilos de uva en las 292 instalaciones de 310 bodegas. La cosecha se ha cerrado con 123.100.000 kilos de uva, con 122.007.575 de variedades tintas, tempranillo por encima de todo, y casi 1,5 millones de variedades blancas, principalmente albillo mayor. Así las cosas, a pesar de las adversidades, esta vendimia rara y muy larga se ha saldado positivamente, sin grandes acontecimientos.

Esta es la tercera mayor cosecha de la historia de la DO, tras las de 2016 (133.112.138 kg) y la de 2018 (125.438.801 kg), y por encima de la de 2014 (122.324.673 kg).

“Ha sido la vendimia más difícil a la que nos hemos enfrentado. Pero la responsabilidad, el compromiso y la enorme implicación de nuestros bodegueros y viticultores han hecho posible que se haya desarrollado con relativa normalidad, preocupados principalmente por la meteorología. Agradezco y aplaudo la profesionalidad y humanidad de nuestros operadores. Se han adelantado y han previsto cada situación posible”, afirma Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero. “El excepcional trabajo desarrollado en el viñedo previo a la vendimia ha permitido que se haya recogido una uva en excelentes condiciones sanitarias. Los protocolos activados para controlar la pandemia y las medidas que han adoptado voluntariamente para el control de la COVID-19, han logrado que no hayamos vivido episodios preocupantes. Es un orgullo representar a esta Denominación de Origen”, concluye.

La vendimia arrancó en Ribera del Duero el pasado 10 de septiembre, con el comienzo de la recolección de uva en las instalaciones de la comarca vallisoletana, aunque solo una bodega había comenzado días antes. Las intensas precipitaciones que cayeron en todo el territorio de la DO durante las siguientes semanas, con una media de 60  litros por metro cuadrado, retrasaron el inicio de las labores de recolección, que se activaron una vez paró la lluvia, aunque se vieron interrumpidas en varias ocasiones por este mismo fenómeno.

La campaña ha sido por eso excepcionalmente extraña, se ha dilatado más que en los últimos años y se ha desarrollado en episodios, muy influida por la meteorología. Afortunadamente las lluvias dejaron paso a rachas de viento que secaron los racimos, evitando las temidas enfermedades, y dejando una uva sana y de calidad que maduró más lentamente pero que presenta interesantes características y un gran potencial.

Las primeras catas dejan constancia de las infinitas posibilidades de los vinos que se elaboren con la uva de la cosecha 2020. Los jóvenes que están ahora mismo en fermentación son frescos, estructurados, y con una gran carga aromática y de color.

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